Uno de los arbustos o pequeños arbolillos que se muestran atractivos tanto en primavera como en otoño es el Amelanchier o guillomo. Existen distintas variedades, pero desconozco la que corresponde al de mi jardín.
En primavera se cubre de flores blancas a las que siguen unos frutos pequeños.
En otoño, los colores rojizos transforman su follaje.
Parece sentirse feliz en este terreno húmedo.
He cometido el error de situarlo en un borde y ese no me parece ahora el mejor lugar.
Tiene una copa redondeada y una forma bella que merecería un emplazamiento en solitario para lucir en todo su esplendor.
Es, sin duda, uno de mis preferidos.

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